Son Isabel Macedo, Florencia Peña y Romina Gaetani, y encabezan el reparto femenino de la nueva ficción de Telefe Contenidos-Endemol-Underground. Una tira que se mete en el mundo de aquellas damas que buscan, a cualquier precio, salir con jugadores. ¿Han tenido alguno de pareja? ¿Cuáles les gustan? ¿Qué pasiones cultivan? Una entrevista que va desde la camiseta y el balón hasta los zapatos de taco y el rouge.

Nació de una tapa de GENTE. La del martes 12 de mayo de 2009, cuando desde su portada y en base a un reportaje del periodista Julián Zocchi, Wanda Nara oficializó, sin vueltas, a pura honestidad, el tema en cuestión: “La única botinera con papeles soy yo”. Revoleó su verborragia como si fuera una caña, sin imaginar que uno de esos avezados pescadores de grandes historias (Sebastián Ortega) convertiría la carnada en idea, la idea en proyecto, el proyecto en acción, la acción en ficción, la ficción en programa, el programa en Botineras y a las botineras en María Florencia Peña (35, del 7/11/74; porteña), Romina Gaetani (32, del 15/4/77; San Andrés) y María Isabel Macedo (34, del 2/8/75, capitalina), protagonistas del mayor lanzamiento en lo que resta de la temporada 2009 y el mayor desafío en lo que planteará la temporada 2010. Indaguemos un poquito.

–Antes que nada, les pedimos dos aclaraciones clave. Una: cuando hablamos de botineras, ¿nos referimos a las mujeres que forman pareja con futbolistas o a las que van tras el botín de ellos, léase el dinero, la fama, el éxito...?
Las tres: Ambas cosas. ¿Segunda aclaración?

–¿Tomaron conciencia de que tras el estreno (martes 24 de noviembre, horario de prime time) los rumores de peleas y romances internos y las comparaciones entre sus roles y las verdaderas botinera, coparán la atención de los medios?
Las tres: Sabemos, y estamos preparadas. Podés preguntar sin vueltas.

–¿Sin vueltas? Okey. ¿Ustedes saben más de fútbol o de hombres?
Las tres: Ejem.

–Peña, anímese, arranque usted, la madama... perdón, la dueña de la agencia especializada en botineras y afines originada por Telefe, Underground y Endemol...
Florencia: Sé de fútbol y me gusta. Te saco un offside sin ayuda de nadie.
Isabel: Algo entiendo. Soy hincha de River, del Lobo jujeño (Gimnasia y Esgrima) y de Estudiantes.

–¿Cuántos jugadores integran un equipo?
–¿Cinco?

–¿¡Cinco...!?
–Cinco en papi-fútbol; once entre los profesionales. ¿Te asusté?

–¿Gaetani?
–Poneme hincha de Racing. Entre los 15 y los 17 iba a los estadios. E incluso llegué a jugar de la que cuida el arco.

–¿Arquera?
–Error. La que cuida que la pelota no llegue al arco.

–¿Defensora?
–Exacto.
Florencia: Yo cambié de River a Independiente, por mi marido. Nuestro hijo (Tomás, 6) patea en la terracita de casa. El otro día se le acercó a Mariano (Otero, músico): “Pá, si el Rojo sale campeón, te morís, ¿no?”. Encuentro en el fútbol un espectáculo notable y una metáfora de la Argentina. Lo que sucede en la tribuna sucede en el país. Disfrutamos observando subir al ídolo y nos ensañamos duro cuando cae. El exitismo extremo.
Isabel: Cierto. Cualquiera marea a dos rivales y se le grita “¡genio!”, resbala y se le reprocha “¡sacate los patines!”.
Florencia: Creo en la crítica constructiva, y también entiendo que del odio no puede salir nada bueno. Muchos de los periodistas que pedían a Maradona, en la actualidad lo matan, pretenden que se vaya y saltan enojados si se calienta. Lógico que existe un problema táctico. Sin embargo, ¿alguien piensa que los pibes juegan mal a propósito, que intentan perder y opacar la camiseta nacional? ¿Así que Lionel Messi, que cuesta 200 millones de euros, no sirve? ¿Remedio? ¡Que se vaya! ¡Que se vayan todos! Como en la política. ¿Para que venga quién? ¿Así que arriba Marcelo Bielsa, al que tildaban de exageradamente intelectual y aburrido? Una exageración brutal.
Isabel: Ahora que empecé a ir seguido a la cancha e incluso disfruté bajo la lluvia el triunfo 2-1 frente a Perú, descubrí que no hay en el planeta nada que genere tanto fervor.
Romina: En verdad, seduce ver jugar fútbol, la masculinidad, las remeras pegadas al cuerpo. Tipos que corren, que transpiran, que pelean en nombre propio y de los compañeros.
Isabel: Que entregan el alma, han invertido su niñez y juventud probándose, yendo a entrenar. O viajaron de pequeños afuera. Es mentira que paran noche a noche en Esperanto.

–¿Hacia dónde van? ¿Les gustan los jugadores?
Romina: Claro.

–¿Cuáles?
Romina: Todos (risas). Hay más y menos estéticos. David Beckham y Cristiano Ronaldo son hombres muy lindos. No obstante, el noventa y cinco por ciento lucen cuerpos bárbaros.
Isabel: ¡Por Dios! ¡Qué lomos!... Se me escapó, sorry.

–¿Han salido con alguno?
Las tres: Jamás.

–¿Lo harían? ¿Se convertirían en verdaderas botineras?
Florencia: Me muero antes de vivir una vida de prestado. Apuesto al vínculo de dos caminos que se unen. Defiendo el sentido literal de la palabra “pareja”. Si me llegara a separar –cosa que ojalá no suceda–, desearía que semejantes caminos de mi esposo y mío se distanciaran, y punto. No que se apagaran sin el otro. Además, yo no busco lomos en los hombres. Me enamoro de sus cabezas.

–Bueno, mejor que la de Martín Palermo no hallará, eh.
–(Carcajada) El talento y la personalidad son una fórmula irresistible. ¿Quién no vio lindo a Diego en el Mundial ’86? Voto por los que se comprometen dentro y fuera del campo. Ejemplos: Juan Pablo Sorín, Gabriel Heinze, Matías Almeyda...
Romina: No sé si me enamoraría de un jugador. Estoy enamorada de un empresario inmobiliario. Se llama Paulo Fabbri y quizá sea él quien me lleve derechito al altar. Así que me parece difícil que se dé lo primero.
Isabel: Yo nunca digo “nunca”. No salí y tal vez podría. Igual, de ninguna manera aceptaría depender de alguien.

–¿Le atrae algún futbolista contemporáneo?
–Hay uno. Y ni loca te daré el nombre. Ocurre que me atrae como hombre. Odio las presentaciones formales onda “Isabel, que trabaja en la tele”, “Fulano de Equis, abogado”... A mí dame una flor, no una profesión.
Florencia: Pienso que el poder económico y mediático de los futbolistas erotiza a muchas mujeres. Lógico: si uno desanda la carrera de Carlitos Tevez, que salió de un barrio humilde, o la de Javier Zanetti, que dobló su destino gracias a una pelota, puede imaginarse que hay chicas que ven en los futbolistas consagrados su proyección. No lo comparto ni lo critico. Admito que me hace ruido que en esta época se hable de carteras Louis Vuitton, vestidos Dolce&Gabbana, coches caros... Pero capaz que yo me enrollo en el tema y las botineras no. Por algo Mariana Nannis generó una cosa tan controversial hace quince años.

–Ciertas damas nos envidian a los caballeros una pasión como el fútbol, que nos nubla, nos absorbe, nos aísla de la realidad... ¿Qué las apasiona a ustedes?
Isabel: El trabajo.
Romina: La actuación y la música.
Florencia: A mí, la lucha contra la celulitis y a favor del teñido del pelo, pasiones que comenzamos a cultivar luego de los 30. Las pasiones son lindas, salvo cuando entran a dominarte. No podría permanecer al lado de un señor que sale de gira con su equipo por el país, llega al hogar, mete fútbol, lee entero el Olé... De la misma manera que entendería que mi pareja se enojara si yo anduviera el día entero conectada a electrodos y visitando la peluquería.

–Al inicio les consultamos si sabían más de fútbol o de hombres. Hablaron bastante de fútbol. Cerremos refiriéndonos a los hombres. ¿Les parece?
Las tres: ¿Qué querés saber?

–Durante una encuesta que iniciamos en enero de 2009, un nuevo término fue aceptado y adoptado por referentes de la estirpe de Carla Peterson y Juanita Viale. Nos referimos a la palabra “hombreriega” u “hombreriera”, que definen a las representantes del género femenino que han disfrutado en su pasado, sin culpas, de los del género masculino. Algo así como lo que significa el término “mujeriego” para nosotros. La consulta puntual es: ¿han sido “hombreriegas”?
Isabel: Súper. Adoro a los hombres. Ojo, estilo mi papá (Antonio), un romántico que le abre la puerta a mamá (Lizzie), le deja notitas...
Romina: Yo no he salido con tantos. Lo que no descarta que me encanten.
Florencia: Considerame una mina de armas tomar, que supo caerse y levantarse. Para el amor uso un principio de la actuación: Descartar y descartar hasta quedarme con lo que quiero. He tenido cuatro convivencias y en general la he pasado genial. Aunque de jovencita soñaba lucir la número 9, debuté atajando pelotas. Después salí a pelearla en el medio y así llegué al arco rival, la posición que pretendía. Y hoy, más que botinera, me siento una goleadora.


Fuente. Gente, Por Leonardo Ibáñez. Fotos: Christian Beliera.