los 34 años, ya cuenta con 17 temporadas –la mitad de su vida– como modelo. Es una de las mujeres top de la pasarela, con su 1,79 m de altura y unas piernas que arrasan por donde camine. Está casada desde 1997 con Matías Camisani y tiene tres hijos: Valentino, Salvador y Milo. Ahora se anima a una nueva etapa. Es la creadora de Holi, una línea de indumentaria que, asegura, la transformó. “Ser empresaria me hace sentir una mujer fuerte”, sostiene.



Cómo está tu beba? ¿Qué tenía? ¿Ya está mejor?”, pregunta diez segundos después de saludar, interesada por la salud de la hija de esta periodista (cabe decir que nunca antes había cruzado palabra con ella o coincidido en una reunión). Se había enterado a través de su booker (Gastón, de Dotto Models) de que la chiquita estaba con fiebre y un sarpullido. Con una respuesta que le robó una sonrisa y calmó su inquietud, dejó que comience la entrevista. “Yo pasé miles. Después te vas acostumbrando. Con tres hijos sabés por qué cosas preocuparte y por cuáles no. Uno tuvo falso crup, a otro le agarró pulmonía e incluso superé una varicela de las que te cubren hasta los deditos de los pies. Cuando los ves mal sufrís, pero todos pasamos por eso”, explica Dolores Barreiro (34, canceriana, gato en el horóscopo chino y nacida en el hospital Español de la ciudad de Córdoba), rompiendo con la imagen de inalcanzable que suele generar en la televisión o las gráficas. “No soy una sabelotodo de los hijos. Aprendí sobre la marcha. Si no lo vivís, no sabés”.

Su vida es un espiral siempre ascendente. En 1993 llegó a la fama a través del concurso Dimensión Top Model. A los dos años ya era la cara publicitaria de John L. Cook. Unos meses después el diseñador italiano Valentino la tenía dentro de sus desfiles. Más tarde se sumó a la televisión, como conductora de El rayo y Planetario. Cuando alcanzó el clímax de su carrera anunció el casamiento con Matías Camisani (39) –después de un año y medio de noviazgo–. El 14 de junio de 1997 pasó por el altar de la iglesia San Antonio, en Villa Devoto, y tuvo una fiesta en la que estuvieron acreditados todos los medios. Lo mismo pasó con el nacimiento de sus hijos: Valentino (8 años, Sanatorio Otamendi, con 3,820 kg), Salvador (5 años, Sanatorio Otamendi, 4,320 kg) y Milo (3 años, Sanatorio Otamendi, 4,350 kg). De todos esos embarazos... no quedó ni un rastro. Su mayor patrimonio son unas increíbles piernas de 1,20 m, que la convierten en la reina de la pasarela. Aunque ella prefiera ser modesta.

–¿Te gusta que la prensa use “diosa” para describirte?
–¡Está bueno el piropo! Pero soy un ser humano con proporciones poco comunes, que hacen que la gente me idealice. Una mina común dotada de algunos privilegios que me dio la naturaleza. El resto me lo regaló la vida, porque tengo un trabajo que me gusta, una familia feliz y eso es parte de la fuerza que una les pone a las cosas.

–Trato de humanizarte, pero no te veo en jogging después de un desfile.
–Ni me vas a ver. Soy fanática de la estética y el vestuario. Me gusta la idea de estar linda y cómoda. Aunque un buen pantalón de Stella McCartney (diseñadora americana de ropa deportiva) puedo llegar a usar. En Holi lo logro: combino comodidad y belleza.

–¿Cómo vivís esta etapa de empresaria?
–Es un momento de satisfacción. Alcancé un equilibrio en la vida que muy pocos logran. Esta nueva etapa no le resta a mis otros trabajos. Por el contrario, suma. Además, me siento una mujer fuerte como empresaria.

–¿Holi se acerca a la idea que tenías en tus sueños?
–Es una forma de expresión de mi ser y de toda una sociedad. Las telas, los colores que elijo, son tesoros de viajes. Vale aclarar: ¡no exporto! (risas). Traigo materiales y creo diseños a través de manos argentinas. Incluso valorizo nuestra cultura, con lanas del Norte trabajadas por la cooperativa PUNHA (Por Un Nuevo Hombre Americano). Y mi sueño se hizo realidad el 13 de octubre del 2009, con el apoyo de mi familia y de Constanza Peinado, mi socia y amiga.

–Muchos te habrán dicho que lo pienses dos veces.
–Sí, pero voy para adelante. A los 34 no me cuestiono ni dejo que me cuestionen las cosas: las hago.

–¿Sabés que sos una de las pocas modelos a quienes las mujeres no ven como una competidora?
–Cierto. Ellas me dan a sus hijos para que nos saquemos fotos, las chicas me piden autógrafos para sus novios... Tengo mi profesión, a mi esposo e hijos. No soy una femme fatale. Puedo posar sensual, pero sólo soy sexy con mi marido.

–¿También sos una mujer obsesiva?
–¡Súper! Aunque prefiero usar la palabra “exigente”.

–No es lo mismo. ¿Lo decís para alivianar la cosa?
–(Risas) Puede ser. A todo le pongo garra y corazón.

–¿Esta obsesión afecta al resto de la familia?
–(Piensa unos segundos). Puede ser (ríe). Ojo: no soy de esos padres que les exigen a sus hijos un 10.

–Con tu marido están por cumplir 13 años de matrimonio. Llegaste a las bodas de encaje.
–Tengo que comprarme un equipito. ¿Qué opinás? Decretado: ¡este año Holi es puro encaje! (risas)

–¿Cómo logran sobrevivir a la rutina?
–Nuestra relación tiene bases fuertes, que se basan en la felicidad y el amor. Acostumbrarse al otro está bueno. Aunque siempre hay cosas que no te cierran del todo. Pero aprendés a respetarlas. Cuando hay amor todo se puede. Y rutina... mucha no tenemos.

–Hay que felicitarlos, porque son una de las pocas parejas que sobreviven en el medio.
–No creo que seamos una pareja del ambiente. Nos queremos y trabajamos de esto, pero nuestras vidas no pasan por los medios. Lo que vivimos puertas adentro de nuestra casa hace a la familia.

–¿Son los mismos después de tantos años?
–No. Somos más maduros. Crecimos juntos. Pasamos y superamos muchas cosas.

–¿Las crisis son una de ellas?
–Por supuesto. La única manera de dejarlas atrás es con amor. Eso convierte a la tuya en la pareja de tu vida. Es como una plantita: hay que regarla todos los días.

–¿Cómo es eso de la plantita?
–(Risas) ¡Ay... somos madres! Dejémoslo librado a la imaginación del lector.

–¿Los defectos no pesan más con el tiempo?
–Sí. Pero lo malo se compensa con miles de cosas buenas. A Matías lo veo espléndido... ¿Se nota que sigo muy enamorada de él?


Fuente: Gente Por Romina Redl. Fotos: Santiago Turienzo y Diego Soldini.

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