Siendo usted la reina de las botineras, Wanda, ¿quién debería ser el número 9 de la Selección argentina?
–Maxi tuvo una gran temporada y en la Argentina no se lo valora. En vez de contar que metió 25 goles en ocho meses en el Gremio de Porto Alegre (N. de la R: en verdad convirtió 17 en 36 encuentros, casi medio gol por partido), aquí los diarios deportivos decían: “Wanda se perdió en la favela”. Eso le daba mucha bronca.

–¿Creés que lo perjudicó aquella historia del calzoncillo de Maradona que te llevó a la fama?
–Ja, ja. No me crucé con Diego después de eso, pero quedó una muy buena relación. Además, Maxi sabe que nunca pasó nada. Todo fue para las cámaras. Diego es buen tipo, lo respeto y no creo que mezcle los asuntos del corazón.

–Vos decís que sos la única botinera con papeles y Evangelina Anderson te retrucó: “Yo soy la única de Selección”.
–Bueno, hay que ver. Falta para el Mundial. A ver si Micho (por Demichelis) se queda afuera y tiene que ir a Sudáfrica a pasear...

Los diarios del sur de Italia ya anuncian el arribo de Maximiliano López (25) y Wanda Nara (23) a la mayor ciudad de Sicilia: “¡Catania sogna! Con Maxi López arriva la sexy moglie Wanda Nara”. La familia López- Nara forma el combo perfecto para este fútbol que se juega en la Aldea Global. Maxi: rubio, ojos celestes y con un promedio de casi medio gol por partido. Wanda: modelo de curvas pronunciadas, lengua picante y con un baby que parece salido del Especial Bebés de Para Ti Mamá. Los dos rompen redes: López, en los arcos y Nara las virtuales. Los diarios italianos ya fantasean con la “voluttuosa raggazza”. Para más, ella ya anunció: “En 2010 saco mi costado más sexy”. La rubia dice que, a un año del parto de Valentino, quiere volver a ser la de antes. ¿Qué opina Maxi? “Quiere enterrar todas mis producciones fotográficas. No le gusta que me muestre ligera de ropa, lo sufre...”.

Pero las propuestas llegan. Una de ellas es una especie de reality, al estilo del que encabezaron las hermanas Paris y Nicky Hilton, que cuente la historia de dos botineras de luxe que viven entre Europa y Sudamérica. Claramente, las protagonistas serían la explosiva Wanda y su hermana Zaira, de perfil más bajo. “Si vieran un reality de mi vida conocerían a la verdadera Wanda: ama de casa, cocinando y ocupándome de Valentino. Siempre de jogging, musculosa y pantuflas. A veces Maxi me dice: ‘Wan, ¿por qué no te vestís un poco mejor para estar en la casa?’”. La más mediática de las Nara (Wanda, obvio), que estuvo en Punta del Este un día antes de partir hacia Italia, promete regresar a la Argentina pronto: “Este año quiero relanzar mi carrera. Seguramente me vean en el teatro de revistas”.

–Maxi firmó un contrato por 800 mil dólares...
–(Corrige) Euros...

–¡Con todo ese dinero, y vos querés trabajar en la revista de Carmen Barbieri!
–Carmen me ofrecía un buen contrato, con toda la marquesina para mí sola. Entonces le quise mostrar la obra a Maxi y fuimos. Cuando vio a las chicas me dijo: “¿Vos pensabas salir así?”. (Ríe) Pero no pasa por lo económico, sino por sentirme realizada, por poder comprarle un regalo a Maxi sin usar su tarjeta...

–Wanda, son bienes gananciales, la mitad es tuya.
–¡Es verdad! Pero quedate tranquilo, que estoy muy bien asesorada por mi abogada, Ana Rosenfeld. Ella me aconseja y me cuida mucho. Igual, no firmamos por la plata que se habla. Volviendo al trabajo: si regreso a la revista, el que más va a sufrir será Maxi cuando me vea ligera de ropa.

–¡López se casó con el envase equivocado! ¿Se lo dijiste?
–Sí, pero lo avivé después de que firmó la libreta (ríe). El se enamoró de mi personalidad. Pero es difícil poder combinar entre lo que él espera y lo que yo quiero.

–Maxi es un lord inglés, muy detallista.
–Sí, sí. El es muy british: está en todos los detalles. Quiere que vista de Prada dentro de la casa. Viene y me dice: “Te compré la colección de Dolce & Gabbana”. ¡Y a mí no me importa la ropa!

–El te compra ropa para que te tapes en las producciones.
–Puede ser... Y yo me la saco. Es muy celoso. Cuando hicimos la tapa de GENTE con Zaira, con unos tapados diminutos, le dije que era una campaña de pieles. Lo que pasa es que en las concentraciones ha encontrado a sus compañeros con fotos mías.

–Eso es tremendo.
–Sí, ¡ja, ja! Cuando se casó conmigo, esos pibes se querían morir. Habrán dicho: “Se la estaba comiendo de callado”. Por lo menos ahora no se las muestran: ya saben que soy su mujer.

–¿Volverías a hacer un desnudo?
–Mirá, desnudo total nunca hice. Cuando empecé a salir con Maxi me ofrecieron mucho dinero en España para hacer Interviú, pero él no me dejó.

–¿Cuánto es “mucho dinero”?
–Doscientos mil dólares. ¡Pero Maxi se negó rotundamente! Yo me quería matar, porque desfilaba por dos mangos. Si vienen ahora que estoy casada... capaz lo hago.

–¿Cómo la pasaste en las comedias musicales de ShowMatch?
–Más o menos. Me instalé en el camarín que usaban Marcelo, el Chato Prada y Fede Hope. Tenía cuatro plasmas, un escritorio enorme, cambiador... Valeria Lynch estaba en uno chiquitito frente al mío, que parecía un ropero. Entonces te tiran mala onda: “¿Esta pendeja qué se cree? No puede cobrar más que el jurado”. En tres años pasé de cambiarme en los pasillos –porque las tops no te dejaban ni pisar los camarines– a tener el mejor camarín.

–¿Te molesta si te dicen que la artista quedó reducida al lado de Wanda personaje?
–No, yo soy un personaje. La gente compró mi vida, mi historia: la chica que se casó con el príncipe y se la llevó a vivir a Europa.

–¿Te sentís la más linda, también?
–Hay muchas chicas más lindas que yo. Caminan bien la pasarela, pero no tienen ángel. Yo soy como Pampita. La gente nos quiere. Será carisma, no sé...

–Hablando de Pampita, ¿cómo habrías reaccionado frente a un episodio similar al que involucró a Benjamín Vicuña e Isabel Macedo?
–Yo le como el hígado a mi marido. Voy con una pistola y lo mato. Sería una gran desilusión que me engañara, pero el responsable sería él, porque minas fáciles hay en todos lados. Y hay que ser muy mala persona para romper una familia. Pero si me pasa lo mismo que a Pampita, Maxi se queda en la calle.

–¿Jurarías que no tenés pecados de juventud, que nunca estuviste con un hombre comprometido?
–Bueno, seguramente los tuve. ¡Pero me pasé de bando! Hoy me parecen patéticas las mujeres que salen con casados, sabiendo que la otra mujer tiene hijos y que vos sos la segunda. Tener que esperar el mensajito de texto para verlo...

–¿Si tu marido te engañara, te quedarías con él por salvar a tu familia?
–No, esperaría a que mi hijo crezca y le explicaría lo que hizo su padre. Y después, me vengaría donde más le duele: primero, con algún amigo y después, volvé a nacer, porque te quedaste sin nada. Mi abogada se encargaría muy bien de eso. Dejé mi carrera por amor, me fui a vivir al exterior, te plancho, te cocino, pero no me busques, eh.


Fuente: Gente, Por Julián Zocchi. Fotos: Santiago Turienzo.

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